¿Carillas de cerámica o de composite?
Las dos cambian el color y la forma del diente, pero parten de materiales distintos. El composite se trabaja en una sola sesión, sobre tu diente, y resulta más conservador y económico. La cerámica se fabrica a medida en el laboratorio, necesita un par de citas y ofrece un color más estable y una vida más larga. Ninguna es mejor en todos los casos: depende de qué buscas.
Como orientación, el composite encaja bien si quieres un cambio puntual, retocar pocos dientes o dar el paso con una inversión más contenida. La cerámica compensa cuando buscas el acabado más natural y duradero, sobre todo en los dientes de delante. En la primera visita valoramos tu esmalte, tu mordida y lo que esperas, y te decimos con franqueza qué opción te conviene.
¿Blanqueamiento o carillas: qué necesito?
Son tratamientos distintos para problemas distintos. El blanqueamiento aclara el tono de un diente sano, pero no cambia su forma ni cierra huecos. Si tu única preocupación es que los dientes se ven amarillos u oscuros, suele ser la opción más sencilla y conservadora. Es rápido, no desgasta el diente y se nota desde la primera sesión.
Las carillas entran en juego cuando, además del color, quieres cambiar la forma, el tamaño o la posición, o cerrar espacios. Muchas veces la mejor solución combina las dos cosas: primero se blanquean los dientes sanos y luego se ponen carillas que igualan ese tono nuevo. Por eso conviene estudiar el conjunto antes de decidir, que es justo lo que hacemos en el diseño de sonrisa.
¿Cuánto duran los resultados?
Depende del tratamiento y, sobre todo, de tus hábitos. Un blanqueamiento no es para siempre: el tono se mantiene bastante tiempo si cuidas la higiene y moderas el café, el té, el vino tinto y el tabaco. Cuando pierde fuerza, se refresca con facilidad, y más aún si tienes tus férulas de blanqueamiento en casa para algún retoque puntual.
Las carillas son más estables en el tiempo. Las de cerámica suelen mantenerse muchos años cuando se cuidan bien, y las de composite también aguantan, aunque piden algún pulido de mantenimiento y pueden necesitar un retoque antes. En ambos casos, la clave es la misma: buena higiene, revisiones periódicas y evitar usarlas para morder cosas duras, como hielo o bolígrafos.
¿Es necesario tallar el diente?
No siempre, y cuando hace falta buscamos tocar lo mínimo. El composite suele necesitar poco o ningún desgaste, porque se añade sobre el diente. En las carillas de cerámica a veces se rebaja una capa muy fina de esmalte para que la lámina encaje bien y no abulte. Fieles a la odontología conservadora, nuestra idea es siempre respetar al máximo el diente propio.
Antes de tocar nada, hacemos un diagnóstico completo y te explicamos qué implica cada opción en tu caso. Con las pruebas de la clínica valoramos el estado de los dientes y las encías, porque la estética solo tiene sentido sobre una boca sana. Si hay caries, desgaste o problemas de encías, los tratamos primero: una buena base es lo que hace que el resultado dure.