Estudio periodontal
Antes de tratar, medimos. Con un sondaje periodontal comprobamos la profundidad de la encía alrededor de cada diente y, con radiografías o el TAC 3D, vemos el estado del hueso. Así sabemos si hay gingivitis o periodontitis, en qué fase está y qué piezas corren más riesgo. Es la base para planificar tu tratamiento.
Tratamiento de la gingivitis
La gingivitis es la fase inicial y la buena noticia es que se puede revertir. Aparece cuando la placa se acumula en el borde de la encía y la inflama: se pone roja, se hincha y sangra con facilidad. La tratamos con una limpieza profesional que retira placa y sarro, y te enseñamos a controlarla en casa. Si actuamos pronto, la encía vuelve a estar sana sin secuelas.
Tratamiento de la periodontitis
Cuando la infección avanza por debajo de la encía y empieza a destruir el hueso, hablamos de periodontitis, conocida popularmente como piorrea. El objetivo ya no es solo desinflamar, sino detener su avance. Limpiamos a fondo las raíces con raspado y alisado radicular y controlamos la infección. No recuperamos el hueso perdido, pero sí estabilizamos la situación para que conserves tus dientes.
Raspado y alisado radicular (curetaje)
Es la limpieza profunda de las raíces, por debajo de la encía, donde el cepillo no llega. Con curetas y ultrasonidos retiramos el sarro y la placa adheridos a la raíz y dejamos su superficie lisa, para que la encía vuelva a adaptarse al diente. Se hace por zonas y con anestesia local, así que no notarás dolor. Es el pilar del tratamiento de la periodontitis.
Mantenimiento periodontal
La periodontitis no se cura del todo, se controla, y por eso el mantenimiento es tan importante como el tratamiento. Cada pocos meses revisamos tus encías, medimos de nuevo y hacemos una limpieza específica para que la infección no vuelva a despertar. La frecuencia la marcamos según tu caso. Es lo que mantiene estable el resultado a largo plazo.
Encías sanas alrededor de los implantes
Un implante también necesita una encía sana a su alrededor. Si se acumula placa, el tejido puede inflamarse (mucositis) y, si no se frena, afectar al hueso que sujeta el implante (periimplantitis), igual que la periodontitis con un diente natural. Por eso, antes de colocar implantes nos aseguramos de que tus encías estén sanas, y después los incluimos en tus revisiones de mantenimiento.