¿Qué es un implante dental y de qué partes se compone?
Un implante dental es una pequeña raíz artificial de titanio que colocamos en el hueso del maxilar o de la mandíbula. El titanio es un material biocompatible, lo que significa que el cuerpo lo acepta bien y el hueso crece a su alrededor hasta sujetarlo con firmeza. Ese anclaje es lo que diferencia al implante de otras soluciones: se sostiene solo, sin apoyarse en los dientes vecinos.
Sobre esa raíz van dos piezas más. Primero un pilar, que hace de conexión, y encima la corona, la parte que se ve y que imita al diente. Fabricamos la corona en cerámica, ajustada al color, la forma y el tamaño del resto de tu dentadura, para que el resultado pase desapercibido. El conjunto trabaja como una unidad y te deja morder y sonreír con total naturalidad.
¿Cómo planificamos tu implante con el TAC 3D y el Osstell?
Antes de colocar nada hacemos un TAC 3D de tu boca. Esta prueba nos da una imagen en tres dimensiones del hueso, los nervios y el seno maxilar, de forma que vemos con exactitud cuánta base hay y dónde conviene situar cada implante. Así planificamos la cirugía sobre la pantalla, medimos la altura y el grosor del hueso y evitamos sorpresas el día de la intervención.
Durante el proceso usamos el Osstell para saber cuándo el implante está listo. Es un aparato que mide la estabilidad del implante dentro del hueso, sin molestias y en segundos. Gracias a esa medición no colocamos la corona definitiva por intuición ni por calendario, sino cuando los datos confirman que el implante aguanta. Es una forma objetiva de trabajar con seguridad y de ajustar los tiempos a tu caso.
¿Implante, puente o dentadura removible?
El puente clásico repone el diente que falta apoyándose en los de al lado, que hay que tallar aunque estén sanos. La dentadura removible se quita y se pone, y con el tiempo puede moverse o resultar incómoda. El implante, en cambio, ocupa el lugar de la raíz perdida y no carga sobre otras piezas, así que respeta los dientes que todavía tienes.
Hay otra diferencia importante bajo la encía. Al masticar, el implante transmite fuerzas al hueso y ayuda a mantenerlo activo, algo que ni el puente ni la dentadura hacen. Dentro de nuestra forma de trabajar, conservadora, valoramos siempre tu caso antes de decidir: si una pieza propia se puede salvar, la salvamos, y reservamos el implante para cuando es la mejor opción a largo plazo.
¿Soy candidato a un implante dental?
La mayoría de las personas adultas con uno o varios dientes ausentes pueden ponerse implantes. Lo fundamental es tener suficiente hueso donde anclarlos y las encías sanas, y eso lo valoramos en la primera visita con el TAC 3D. Cuando falta hueso, muchas veces se puede regenerar antes, así que la falta de altura no suele ser, por sí sola, un motivo para descartar el tratamiento.
Algunas situaciones piden más cautela, como el tabaco, la diabetes mal controlada o una enfermedad de las encías activa, porque influyen en cómo cicatriza el hueso. No son un no automático, pero sí conviene tenerlas en cuenta y, a veces, tratarlas primero. Por eso estudiamos tu salud general y la de tu boca antes de empezar, y te explicamos con claridad qué podemos esperar en tu caso.